Practicando por primera vez…
¡Hola Sangha!
Antes de nada, quiero decirte que me hace mucha ilusión que estés leyendo esto. Quizás estés pensando en iniciar tu práctica de Yoga y busques un poco de orientación, o tal vez ya seas profesor/a y quieras inspiración para acompañar a practicantes en sus primeras clases.
Sea cual sea tu caso, deseo que estas palabras te sean útiles. Te hablo desde mi experiencia, tanto como practicante como profesional, después de haber acompañado a cientos de personas en sus inicios y de quienes he tenido el privilegio de aprender. Porque sí: en la enseñanza del Yoga, tanto quien guía como quien recibe están siempre aprendiendo. ¡COMENZAMOS!
Primeros pasos: lo que es útil saber.
1. DOLENCIAS, AFECCIONES Y EMBARAZO: Antes de empezar a practicar, es importante reconocer tu estado físico y cualquier condición especial que tengas. Si sufres alguna dolencia o afección —como problemas articulares, lesiones, hipertensión, ansiedad o estrés crónico— la práctica se puede adaptar para que sea segura y beneficiosa para ti. Si estás embarazada, también es fundamental comunicarlo. Existen posturas y secuencias especialmente diseñadas para acompañar cada trimestre, proteger tu bienestar y el del bebé, y ayudarte a conectar con tu cuerpo durante esta etapa única. En todos los casos, la clave es escucharte, respetar tus límites y comunicar cualquier necesidad especial a tu profesor/a. Yoga se trata de avanzar desde la conciencia, no desde la exigencia.
2. EL MOTIVO REAL POR EL QUE TE APUNTAS A LAS CLASES: Más allá de la respuesta rápida, pregúntate qué te trajo hasta aquí. ¿Por qué eliges Yoga y no otra cosa? Es un pasatiempo o estás disponible a integrar la práctica en tu día a día.
3. OBJETIVOS DEL/LA PRACTICANTE (Qué quieres conseguir a nivel físico o mental en la práctica) ¿Necesitas moverte? ¿Buscas calma mental? ¿Un espacio para ti? Cuanto más honesta sea tu respuesta, más clara será tu ruta.
4. DISPONIBILIDAD Y COMPROMISO: La práctica de Yoga es una práctica de paciencia y entrega por lo que es importante ser realista con nuestros tiempos y expectativas. Es más importante dos horas a la semana de práctica sostenida en el tiempo, que un mes intensivo y luego abandonarlo.
5. EXPECTATIVAS: Es normal que en las primeras clases sientas que no das pie con bola, especialmente si el grupo ya está más consolidado. Pero quiero que sepas algo importante: empezar algo nuevo siempre implica un período de adaptación. Esa sensación de “no fluir” es natural y, en la mayoría de los casos, nace más de tu autocrítica interna que de lo que realmente perciben los demás. Date tiempo, confía en tu proceso y recuerda que cada paso que das en la esterilla es un avance, aunque tú todavía no lo veas del todo.
6. PREFERENCIAS EN LA PRÁCTICA: Con qué estilo de clases crees que sintonizarías mejor, quizás Vinyasa (más fluido), Hatha (más sostenido y meditativo).
Esenciales de la práctica…
Toda práctica está sostenida por unas bases que durante la práctica y en todas las clases van a estar presentes, las cuales puedes ir indagando por tu cuenta:
1. La respiración, es volver a lo más primitivo, sencillo y que nos da la vida. La respiración yóguica completa es el comienzo.
2. La salud postural, adquirir nuevos hábitos posturales. Siéntate más a menudo en el suelo, con las piernas cruzadas o estiradas, tratando de que la espalda se mantenga erguida. Si sientes mucha fatiga, puedes iniciar sentándote apoyando la espalda en la pared y con los glúteos bien pegados a esta.
3. Técnicas de relajación, como el escáner corporal o también llamada técnica de Jacobson.
4. Técnicas de atención y concentración que serán muy útiles para las prácticas meditativas. Como puede ser el conteo de la respiración.
Cómo aplicar lo aprendido en casa…
LLevar un diario de práctica puede ayudarte a integrar lo aprendido:
- Apunta lo practicado en clase y trata de practicarlo en casa. Si tienes dudas puedes preguntarme y te puedo compartir la secuencia.
- Reflexiona sobre tus resistencias físicas durante la práctica: ¿Cómo has reaccionado ante ellas?
- Observa tus resistencias mentales o emocionales: dispersión, cansancio, frustración, impaciencia, juicio…¿Cómo has reaccionado ante ellas?
- Conecta con tu vida cotidiana: ¿En qué áreas de tu vida te sientes así o reaccionas de esa manera? ¿Qué puedes hacer para volver a tu centro?
- Preguntas guía: ¿Qué has sentido cuando respiras más profundo? ¿Qué te permite sostener más el equilibrio durante asanas?
Estas reflexiones te ayudarán a afinar tu autoescucha, la propiocepción y la autoindagación. Lo mismo puedes hacer con un diario de meditación, que iremos desarrollando más adelante.
Libros recomendados:
A continuación, te comparto algunos de los muchos libros sobre Yoga, especialmente útiles para principiantes. Los dos primeros pueden tomarse tanto como fuente de inspiración como de consulta práctica, y resultan muy valiosos para quienes están empezando su camino en la esterilla.
«El silencio es mi alimento» de Vicente Moreno
«Claves del Yoga» de Danilo Hernández
«Aprendo Yoga» de André Van Lysebeth
Para finalizar…
No importa tu nivel ni tu experiencia: cada respiración, cada postura y cada instante que dediques en la esterilla es un paso hacia tu bienestar y autoconocimiento. El Yoga no es una meta, sino un viaje. Confía en tu proceso, disfruta cada momento y permite que tu práctica te enseñe a moverte con conciencia, calma y alegría.
